Hacer el amor como un animal

Nacemos animales, pero la sociedad nos domestica para que la razón se imponga. Los expertos recomiendan que en el sexo nos dejemos llevar por los instintos y nuestro lado más salvaje. Podemos envidiar el vigor del león, que puede copular hasta 50 veces al día; el increíble pene de la ballena azul (3 más. De largo y 1 de diámetro cuando está en acción); la promiscuidad consentida de la hembra del chimpancé, que cuando está en celo copula con toda una fila de machos, sin generar rencillas entre los aspirantes.

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Este animal privilegiado y sibarita es el paradigma del sexo sin complejos y de las pocas especies que no solo copulan, sino que disfrutan del sexo. Pero, sobre todo, deberíamos envidiar la naturalidad con que los animales viven el sexo, lo fácil que les resulta el cortejo y la desinhibición con la que afrontan y gozan de sus relaciones.

“A todos nos gustaría disfrutar de un sexo animal, y todos lo hemos tenido en algún momento de nuestra vida, pero resulta difícil de mantener, porque no depende solo de ti, sino de quien tienes delante” asegura Natalia Domínguez, psicóloga y sexóloga de la Asociación Española de Psicología Clínica Conductivo Conductual (AEPCCC).

Hay muchas clases de sexo, pues es intrínseco al ser humano y son, de hecho, como el amor o la tradición judeo-cristiana las que chocan de frente con nuestra sexualidad. Alfred Kinsey, uno de los sexólogos más transgresores del siglo pasado, pionero en el estudio del comportamiento sexual, dijo en 1948 que la relaciones sexuales entre animales deberían ser un “modelo” para el ser humano.

Los animales actúan sin inhibiciones, por instinto, ajenos a las reglas de la moralidad impuestas por la sociedad. Nacemos animales, pero la sociedad, con una pericia mediocre, nos doméstica y nos modela para incorporarnos a su engranaje, de manera que la convivencia entre la naturaleza y la cultura entra en pugna y la segunda termina por imponerse. El resultado es que el “yo “primitivo, mas irracional, cae aletargado y después son muy pocos los que saben despertarlo a tiempo…O se atreven a hacerlo. Y el sexo es la prueba más evidente.

El sexo animal, como el de los mamíferos es el gusto por un sexo feliz y nada más. “Produce placer en el cuerpo y además relaja. Los animales no se preguntan: ¿Me quiere o no me quiere?, simplemente se montan o se dejan montar y listo”