Cuando las lesbianas son para los hombres

La idea de que las mujeres follen, se laman y se complazcan entre sí, siempre se ha considerado como una orientación sexual fugaz, que –según algunos hombres-  puede ser interrumpida en cuanto entra un “pene” en la habitación. Son mujeres que actúan como lesbianas para películas porno, es decir son “falsas lesbianas “y en internet han proliferado hasta ser considerados así como el “plato del día”.

lesbianas

Dian Hanson es una editora de libros, que ahora incursiona  en la renombrada editorial Taschen con un libro que ha causado polémica y hasta un cierto escándalo. El libro en cuestión se titula: Lesbianas para los hombres. Hanson ostenta un cierto prestigio debido a su carrera en la industria de la pornografía y el fetichismo. Ha sido participe en gran cantidad de revistas como Big Butt y Juggs y desde 2001 forma parte de un equipo que lidera el editor alemán Benedict Taschen, con este nuevo libro que incluye imágenes de un catálogo diverso de artistas dedicados a la fotografía, entre estos fotógrafos contemporáneos  se encuentran Nobuyoshi Araki, Guido Argentini, Bruno Bisang, Bob Carlos Clarke y Ren Hang. La autora se expresa un poco acerca de su trabajo:

“Estas hembras han sido contratadas por un fotógrafo o director para complacer a los hombres y son  pagadas por eso. Casi todos los temas destacados en Lesbianas de Los hombres son temas heterosexuales muy identificados” y más adelante continua “son las mujeres heterosexuales que actúan para hombres heterosexuales, sin el pretexto de que es otra cosa que eso”. Y continúa de esta forma:

 “Las lesbianas de sexo débil han sido sub-representadas o mal representadas por los escritores”, dice. “Los libros salen diciendo que las chicas aparentemente bisexuales están explorando sus fantasías, y lo miro y digo ‘mierda'” (…) “Durante los años 80 la industria del porno se institucionalizó y las compañías grandes de la producción se encasillaban  en la sexualidad femenina” explica Dian. “Los estándares poco realistas para las mujeres se convirtieron en la norma y se convirtió en la industria hinchada que es hoy”

Dian explica con desagrado la situación actual: “Los estándares poco realistas para las mujeres se convirtieron en la norma y se convirtió en la industria hinchada que es hoy”, y señala: “Siempre intento conseguir diversidad allí con gente de diferentes edades, razas y cuerpos, pero no siempre es posible porque estás tratando con lo que la gente produce. No creo que todo lo que aparezca en el libro sea atractivo para todos los que lo lean mientras obtengan una declaración artística más grande, pero tengo que trabajar con lo que le gusta a Benedict Taschen”.