Las otras felaciones (Variantes del sexo oral)

Existen algunas variantes que no solo tratan de mejorar el placer de quien la recibe, sino también de aumentar la excitación a través de una característica particular. En la práctica sexual oriental es muy común hablar de la Flauta de Jade. Se trata de un instrumento parecido a un caramillo, que es una flauta corta. La forma como se toca evidencia cierta sensualidad inevitable que se traslada con imaginación a la práctica sexual, pues es preciso tomarla con delicadeza, colocando los pulgares por debajo y el resto de los dedos encima del tronco, para luego abrir la boca y apoyar los labios sobre la boquilla para soplar. En Occidente suelen llamarla La Clarinetista. Esta felación es larga, suave y tortuosamente lenta.

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La Llamada del Monzón es otra práctica que nos llega de Oriente, y hace referencia al tempestuoso viento asiático, que según las leyendas, puede volver loca a la gente por su persistencia. Aplicado al sexo oral, la llamada del monzón consiste en chupar largamente el glande, mientras una mano acaricia y estimula los testículos, sin tocar el tronco del pene. Los labios deben formar una capucha que tiene su límite en la corona del glande, mientras este queda oculto dentro de la boca y es estimulado y mojado por la lengua. Momentos después la mujer retira el glande de su boca y lo sopla muy suavemente hasta secarlo. Con mucha paciencia se puede convertir en una práctica oral completa que culmine en un excitante clímax.

La Felación Tántrica es muy adecuada para aquellas parejas que tienen tiempo para dedicarse a la búsqueda de lo erótico y lo sensual, la idea clave e importante está en ir más allá del orgasmo. Para lograrlo, hay que generar un ambiente agradable en el que se hable de sensaciones y fantasías; la concentración es vital, como también explicar con todo lujo de detalle lo que vas a hacer, mientras mantienes tus labios cerca del pene, permitiendo que el aliento de tus palabras se haga notar en su piel. Acaricia sus muslos con suavidad. Usa un plumero en sus zonas erógenas y deja que tu boca ensalive, de cuando en cuando, su glande. No permitas que la intensidad decaiga, pero recuerda que la eyaculación tiene que ser resultado de un sexo oral contenido, de ningún modo apresurado.