Cuando la mujer se masturba

 Mientras el hombre tiende a exagerar cuando se le pregunta cualquier asunto sobre su desempeño sexual, la mujer suele inhibirse o ser, en el mejor de los casos, discreta. Al tocarse el tema de la masturbación, tal tendencia queda en evidencia. “No tengo por qué andar por ahí diciendo si me masturbo o no. Eso es algo muy íntimo. Además, la gente puede pensar que soy una ‘alborotada’. Prefiero no hablar sobre ese asunto” opina una mujer cuando se le pregunta sobre este asunto.

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Contrario a lo que podría pensarse, está demostrado que hay más mujeres que hombres que se inician en la masturbación antes de los 10 años de edad. Tal premisa se cumple en casi la mitad de la población femenina (entre el 20 % y 42 %). En los hombres, tal estimación oscila apenas entre el 3 % y 13 %. Estas cifras se deprenden de estudios realizados por el psiquiatra español Jesús Ramos Brieva, quien afirma que las mujeres aprenden a masturbarse espontáneamente con mayor frecuencia que los hombres. “Lo hacen siendo más niñas y sin haber hablado con nadie del tema”.

Tras realizarse 2.281 entrevistas por vía digital a venezolanos que declararon tener más de 18 años de edad, en 2009, se obtuvo este resultado:

  • 1 % de los hombres declaró que nunca se ha masturbado. 18,6 por ciento lo hizo, pero abandonó esta práctica. 80,4 por ciento lo hizo y lo hace actualmente.
  • 15 % de las mujeres declaró que nunca se ha masturbado. 23,5 por ciento lo hizo, pero abandonó esta práctica 61,9 por ciento lo hizo y lo hace actualmente.

“No creo que tantas mujeres no se hayan masturbado nunca”, afirma Georgina, que practica el onanismo –como también se le llama a la masturbación femenina – desde los 19 años de edad y por lo menos una vez cada dos semanas. “Para mí no es un tema tabú, pero ciertamente, es una costumbre de muchas negar que lo hacen”. Para ella, la masturbación no es tema tabú en su círculo social. Tanto es así, que ha pedido de regalos por su cumpleaños un juguete sexual, para sentirse “acompañada” en esos momentos de intimidad y soledad.

Ramos Brieva dice, que la frecuencia de masturbación en varones disminuye cuando mantienen una relación de pareja. En las damas sucede todo lo contrario, especialmente en las más jóvenes. “Las mujeres siguen masturbándose aunque tengan pareja porque suelen tener dificultad para llegar al orgasmo a través de la penetración. Muchas, incluso, optan por estimularse el clítoris en pleno coito para garantizar su satisfacción”, explica una psicóloga que opina al respecto.

Quizá, el sentimiento de culpa asociado a la masturbación femenina provenga de la Edad Media. En esa época, tal “pecado” era penado con siete años de ayuno. Esto, sumado a una sociedad que había sido construida a la medida del hombre, ha devenido en inhibiciones, prejuicios, timidez o sentimientos de culpa por parte de la mujer a la hora de asumir su propia sexualidad. Pueden influir otros factores, en tal sentido, tales como condiciones culturales negativas, falta de información sexual o monotonía. En varios lugares del mundo, sobre todo África, aún se practica la mutilación genital femenina, a fin de que ellas no sientan placer sexual, lleguen vírgenes al matrimonio o no sean promiscuas.

Otra creencia que repudia la masturbación –sea masculina o femenina- es la católica. La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, en su “Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual”, afirma “sin ninguna duda” que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente “desordenado”. “El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales se opone esencialmente a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo ocasiona.