Relaciones distantes: Accesorios sexuales

Las relaciones sentimentales a distancia suelen ser problemáticas y conflictivas, pues al no haber el contacto físico y sexual como tal, deben paliarse con la imaginación y el artificio. Uno de los mayores acercamientos lo proporciona Skype o las llamadas video conferencia. Pero ahora la tecnología nos permite un contacto que es casi real, a través de artilugios tecnológicos que sorprenden por su inventiva y creatividad.

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Emma Yann Zhang es una estudiante de ingeniería que creo un accesorio insólito: una funda que se conecta al teléfono inteligente, que posee una almohadilla de plástico en la parte baja de la pantalla, una especie de ventosa que permite dar besos – con profilaxis – mientras conversamos con la persona. Dicen que es una sensación muy similar y que si cierras los ojos y pones tu imaginación a volar creerás que son los labios de tu pareja. Ver para creer o mejor: Besar para creer!

Ya en Big Bang Theory, el protagonista Howard Holowitz lo planteaba en uno de los capítulos de la popular serie norteamericana, donde hablaba sobre los problemas de su abstinencia sexual. El protagonista en cuestión hablaba sobre dos bocas con terminaciones nerviosas que le permitían “desahogarse” con mediano éxito. La joven Zhang hizo esta fantasía realidad con este gadget para teléfonos móviles que seguramente complacerá a muchas parejas que se aman a distancias de kilómetros.

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Durex, una marca famosa en el mundo entero, cuyo producto estrella son los preservativos, intento revolucionar el mercado – y casi lo logra – con un producto llamado Fundawear, un prototipo de ropa íntima con sensores vibrátiles, que si bien no sustituye al tacto, logra llenar cierto vacío con golpes muy “estimulantes”. Al parecer la tecnología de punta da para todo y un poco más.

Tomoki Hakeshashi se dedicó a solucionar el problema de dormir solo y se basó en cierta frase de su abuela, que siempre decía que no había almohada más cómoda que una almohada humana. E inspirado en esto, en 2003, se aplicó a diseñar un cojín, que paliara su soledad y se aferró a él, casi con pasión y esperanza. Boyfriend arm Pillow le coloco de nombre al curioso accesorio que tiene la consistencia y forma de la mitad de un hombre, e incluso al comprarlo te incluían 2 camisas intercambiables. En este caso la soledad no gano la partida, pues mediante Internet, estos curiosos almohadones se venden al mayor. Los millenials deben estar felices.