¿Que es un Quickie?

Nadie puede negar que cada vez más la vida se está viendo cercada de atajos, amistades digitales, comida rápida, un tráfico y un ritmo que se hace a diario más acelerado, porque las horas no alcanzan para nada y nos hacen falta otras, y conversaciones transcriptas, a contrarreloj, al WhatsApp y a la velocidad vertiginosa de las redes sociales. Y toda esta situación ha influido y condicionado cierto tipo de encuentros sexuales.

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Quickie viene de Quick, que en ingles significa rápido y por supuesto por allí viene el asunto. En español le diríamos “un rapidito”. En realidad esto no es nuevo, pero se ha vuelto una especie de tendencia, pues le añade unos  muy atractivos ingredientes al sexo: sorpresa, transgresión, espontaneidad y una cierta ruptura de la cotidianidad del sexo nocturno y en la cama. Se ha vuelto muy popular e inmediatamente los especialistas se han desatado a opinar y pontificar:

Joel Block, un psicólogo y terapeuta sexual de Long Island, autor del libro The Art of the quickie: Fast sex, fast orgasm, anytime, Anywhere (El arte del quickie: sexo rápido, orgasmo rápido, a cualquier hora y en cualquier lugar). El especialista plantea esta interrogante: “¿Qué es lo más apropiado para nuestras vidas sexuales: los festines poco frecuentes o los más habituales tentempiés que nos abren el apetito y nos dejan con ganas de más?”. E inmediatamente el mismo se responde: “generalmente los terapeutas recomendamos largas sesiones de romance y preliminares para rescatar las relaciones sexuales de las parejas pero, a veces, esto no hace sino aburrirlos más y no siempre funciona”.

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The complete Idiot’s Guide to Amazing Sex (La guía completa del idiota para un sexo increíble) destaca en su cuarta edición: “Breve encuentro sexual acompañado de espontaneidad y un cierto grado de riesgo”; “esta modalidad puede ser perfecta para añadir algo de diversión a la vida sexual. Muchos experimentan una subida de adrenalina cuando tienen sexo rápido mientras están a punto de llegar tarde al trabajo, coger un avión o cuando los invitados están al caer. El quickie vale la pena y merece repetirse pero no hay que olvidar que deben ser la variación, no la tónica habitual de la vida sexual. Demasiados pueden causar problemas sexuales porque requieren que el hombre eyacule rápido y pueden hacer que la mujer no llegue al orgasmo. Por lo tanto, hay que espaciar esta técnica y hacerla corta, dulce y ocasional”.

Con una buena estimulación, a los 15 segundos se empiezan a notar cambios fisiológicos y genitales. La vagina ya cambia y empieza a lubricar” asegura con mucha propiedad Francisca Molero, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, del Instituto Iberoamericano de Sexología y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

“El tema del tiempo es la primera excusa que se esgrime cuando se han abandonado las relaciones sexuales y se han espaciado más de lo deseable. Por eso insto a muchas parejas a que practiquen también el sexo en modo rápido, de vez en cuando. En parte para que se den cuenta que el tiempo es más bien un pretexto. Hay que tener en cuenta que el papel del quickie, más que buscar nota, lo que pretende es mantener activa la sexualidad, incorporarla a lo cotidiano y no a ocasiones especiales, que por querer ser tan especiales nunca ocurren. Es también importante poner el cuerpo a prueba, experimentar con diferentes estímulos en diferentes velocidades y no condicionar nuestra respuesta sexual a los mismos juegos y prácticas. Además, esta modalidad añade creatividad, espontaneidad, humor y, en definitiva, alegría a la dimensión erótica”.

Con la edad madura el sexo  rápido se vuelve infrecuente. “Nos atrevemos menos a hacer cosas poco habituales, a experimentar”, comenta la Dra. Molero, “sin contar con que la movilidad se reduce, ya no somos tan fuertes ni flexibles como en la juventud y la respuesta sexual se ralentiza en ambos sexos. Pero se pueden buscar otras modalidades. El quickie no tiene que incluir, necesariamente, la penetración. Puede consistir en sexo oral o masturbación y puede hacerse también en el propio dormitorio”.

“Es que para hacer algo a prisa y corriendo, prefiero no hacerlo”, aseveran de una forma tajante muchos  que se oponen a esta tendencia.