¿Te da pánico hablar con un desconocido?

¿Timidez, orgullo o quizás vergüenza? Para algunas personas hablar –de repente- con un desconocido, requiere de un esfuerzo sobrehumano. Y si “a primera vista” hay una atracción física que puede implicar algún contacto sexual; la situación se complica. Generalmente algunas mujeres se quedan calladas, con el riesgo de parecer descortés o que en el peor de los casos, las tomen por una “cualquiera”.

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Small-talk lo llaman en algunos países y este momento paraliza a la persona, por muy desinhibida que normalmente pueda ser. Muchas personas temen al fracaso y al ridículo que significa si esa interacción social no tiene éxito. Puede ser que hayas tenido malas experiencias en el pasado y ahora sientas rechazo a este tipo de “contacto” que esta fuera de tu ámbito personal, social y laboral. Los modelos familiares suelen influir, pues de un entorno familiar poco sociable –padres o hermanos- es muy probable que se repita este modelo o actitud.

Teresa Baro, experta en comunicación personal asegura, con respecto a esto que: “Los hijos de familias numerosas crecen rodeados de mucha gente (hermanos, tíos, primos y amigos) y gracias a ese contacto permanente desarrollan su capacidad para observar, hablar, criticar o discutir”. Y ese es el primer paso para que, eventualmente, se dé un contacto físico que puede llevar a un encuentro íntimo o sexual.

Romper el hielo y lograr que se ponga caliente

Recurre a tus temas: Lo que más conoces o el medio en que te desenvuelves, te puede permitir iniciar una conversación de una forma repentina. Si es evidente la actividad o profesión de la persona que ocupa tu interés, menciona algo del tema –sin entrar en detalles- para atraer su interés y atención (Alguien con una bata de médico, por ejemplo). El tema siempre debe ser positivo, que no implique un malestar o discusión. Evita la política, la religión o los chistes de mal gusto; si la persona plantea algo de esto de entrada, ten mucho cuidado y cautela.

Un halago o un piropo: Casi siempre es bien recibido. Todas las personas tienen cualidades o “virtudes” que podemos destacar; solo tienes que detectarlas y con sinceridad, tacto y cierta elegancia decirle que “eso” te gusta. Siempre llamaras su atención y recibirás una respuesta agradecida y amable, que te conducirá a más.

Improvisa con seguridad: Pierde el miedo! Con tus cualidades físicas y/o internas puedes lograr, con certeza, un acercamiento con un desconocido. La seducción y hasta el “coqueteo” son perfectamente válidos para, llegado el caso, lograr tu objetivo.