Debemos erotizar la mente

Para las mujeres, la estimulación y la excitación llevan a la intimidad y esta al deseo, justo al revés que para la mayoría de los hombres.

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“Sexualmente estamos mal educados” asegura el Dr. Carlos Balmori, urólogo y director de la Unidad de Medicina Sexual de Madrid, refiriéndose al género masculino. Y tiene toda la razón. Mientras los hombres son capaces de sentirse atraídos por muchas personas al mismo tiempo y tiene un claro patrón sexual, las mujeres son mucho más complejas. Más selectivas, tienen otras inquietudes y necesitan dedicación. El sexo para ellas también es mental, y forma parte de las emociones y la intimidad. Las mujeres viven el sexo como un ciclo cuyas fases se sobreponen unas a otras bajo el poderoso influjo de factores mentales y físicos.

El deseo sexual surge en la mujer en una fase ultima, mucho después que en el caso de los hombres. Para ellas la relación sexual es algo más: son fantasías, pensamientos eróticos, imaginar situaciones, sugerir encuentros, ver películas sexis… Se trata de “erotizar la mente” y preparar un terreno mental que influirá mucho a la hora de que los cuerpos se acerquen y comiencen a tocarse. Se trata, un poco, de promover la aproximación al sexo, como una medida necesaria que deben tomar todas las parejas, estables o no.

El deseo no es ambivalente en ambos géneros. Y se habla de una prueba, que al parecer es muy concluyente: el Viagra masculino tiene más de una década conociéndose como “la pastillita azul” milagrosa; pero la industria farmacéutica aun trabaja tratando de conseguir su equivalente en color rosa. Por mucho que la mujer logre aumentar la vascularización del clítoris, gracias a una pastilla, eso no quiere decir que influya o acelere el deseo final.

Los parches de testosterona han resultado ser efectivos para casos con niveles muy bajos, pero resultan una especie de solución de urgencia, y no de fondo. “Hay que tratar bien los distintos niveles, las capas de cada mujer, ya que los factores son siempre mixtos: psicológicos y físicos” comenta el Dr. Balmori. Sin embargo, es en las causas físicas donde los expertos aseguran que hombres y mujeres no son tan diferentes. El sexo, básicamente, es circulación de sangre, hormonas y mecanismos para alcanzar el orgasmo.

Allí precisamente, se está centrando la que llaman “medicina sexual”, una especialización cada vez más demandada, que augura que resolverá, en un futuro cercano, ciertos trastornos que hasta el momento se han quedado entre las sabanas.