La Virgen de la Lujuria

Durante los años 40, en una cantina mexicana, el Café Ofelia, ubicado en un pasaje sombrío y señorial, discurren entre partidas de dominó las tertulias políticas. El camarero de la taberna, Nacho Jurado (Luis Felipe Tovar), se precia de su discreción y del aprecio que le dispensan tanto su patrón (Julián Pastor) como los asiduos al café, los exiliados que restregan allí sus penas y sus sueños perdidos. Entre ellos, el ácrata Gimeno-Mikado (Juan Diego), fotógrafo que compone cuadros plásticos con amigas prostitutas, o Toledano (Daniel Giménez Cacho). Por las noches, Nacho acaricia sus sueños de ser luchador enmascarado, cantante de opereta y, sobre todo, correspondido en su amor por Lola (Ariadna Gil), la puta de la que está locamente enamorado y que le desprecia, enganchada al opio y a su ex novio Gardenia (Alberto Estrella). Por ella, Nacho decide asesinar a Franco.