Emily Witt nos habla del sexo futuro

El Poli amor, las citas online, la pornografía en Internet, las meditaciones con orgasmo y las vanguardistas culturas sexuales; son solo algunos de los temas que Emily Witt aborda en su libro: Sexo Futuro – El amor en el siglo XXI. Este nuevo milenio vislumbraba (la ciencia ficción se quedó corta) anticonceptivos infalibles, exploración sin fin del espacio, sexo virtual y prostitutas biónicas; pero al parecer, todo se adelantó y el futuro ya está aquí.

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“Un sexo futurista no es un nuevo tipo históricamente irreconocible, sino simplemente una nueva manera de hablar del mismo” destaca Witt. La escritora es colaboradora habitual de los diarios “The New Yorker”y “The New York Times “y con una curiosidad desatada por saber que está pasando realmente con respecto al sexo, decidió irse a la Costa Oeste – San Francisco – para, mediante el periodismo en primera persona adentrarse en lo más profundo y lo más atrevido del sexo.

“Quería escribir un libro sobre el momento presente de la historia. Ha ocurrido un cambio: la gente se casaba más tarde o ni siquiera lo hacía, la tecnología había cambiado, había una mayor conciencia de la variedad de prácticas e identificaciones sexuales, y yo quería documentarlas porque me estaba afectando a mí y a mis amigos, y percibí un deseo por este tipo de historias a punto de existir en esta nueva realidad. No obstante, al principio no quería escribir sobre mí, quería representar una historia cultural reciente, pero mi editor pensó que sería aburrida, así que me animó a centrarlo en mis experiencias. “explica justificándose y aclarando él porque del libro.

“Me había pasado la vida evitando ciertas tendencias sexuales y drogas porque pensaba que las personas que hacían estas cosas no tendrían éxito en sus carreras o relaciones. Me di cuenta de que podía probarlas sin perderme, y que podía hacerlas una vez y no más, pero el acto mismo de la experimentación fue muy liberador para mí. “continua explicándose del porque escribir el libro contando sus experiencias y en primera persona. Asegura que escribir este libro: “Me ha cambiado mucho. Tengo un novio ahora, y comencé la relación con expectativas diferentes sobre lo que sería. Quería una relación que todavía me permitiera la exploración sexual. Tampoco tengo miedo de estar sola como lo tenía antes. Sé que puedo buscar encuentros sexuales sin necesidad de estar en pareja, que otra persona puede estar buscando relaciones similares y que puede tener una vida sexual lejos de las ideas tradicionales sobre relaciones y citas. Esto, para mí, es lo más reconfortante. “y finaliza resumiendo lo que le parece es el futuro del sexo:

“Creo que el futurismo tiene un sesgo claro con la tecnología, pues proyecta innovaciones y aparatos en lugar de predecir los cambios en el orden social. En general los humanos vamos a acostumbrarnos más a estas experiencias de sexualidad mediada, lo que una persona que entrevisté me definió como el “Internet sexual”. Creo que hay más futuro en eso que en los robots sexuales. A la gente le gusta interactuar con otros seres humanos, así que hasta que los robots sean humanoides, serán una experiencia secundaria. Pero, ¿tener sexo virtual con un extraño al que conoces de Internet? ¡Pues claro!”