Comerte a tu pareja

Este es un juego erótico para que lo haga ella con él, o el con ella. Siempre sirve para ambos. El sexo oral es tal vez una de3 las caricias más placenteras que puede ofrecerle un amante a otro. La boca es la primera zona erógena de nuestros recuerdos infantiles, allí donde recibíamos el placer inolvidable del alimento que nos quitaba todas las penas, el llanto y el hambre.

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Pero al crecer apenas quedan como señales los besos, y no debe ser. Degustar al otro es un ejercicio de gran fineza para el gourmet y de mejores resultados aún para quien resulta comido. Y puedes convertirte en un gran catador. Aquí no se trata de simple sexo oral, es mucho más que sexo y mucho más que oral. Se trata de unir los placeres de la boca erótica con lo mejor de la “boca nutritiva”, por lo que debemos buscar alimentos que tengan texturas agradables para ser regados por el cuerpo de nuestra pareja y luego devorarlos, lamerlos, engullirlos y digerirlos hasta confundir el manjar con la carne que lo sostiene a modo de cacerola.

Se trata de rociarlos por todas partes, de arriba abajo y de adelante hacia atrás, sin límites, salvo algunas sustancias que puedan irritar sus zonas delicadas. Le dirás a tú amante que su cuerpo es hoy tu cena, que tienes un hambre lasciva, que debe tenderse desnudo sobre la cama a modo de manjar y que tú lo vas a complementar para “afinar” su gusto natural.

La miel, el yogur, la leche condensad, la mermelada, el chocolate líquido, las cotufas, las fresas, las cremas y las natas. La gelatina en trocitos, el guacamole, el arroz con leche, el puré de papas y algunas bebidas como el champan y el vino. Aquí es muy importante tu imaginación y creatividad. Desde luego deben ser alimentos que sean de tu agrado.

Para esta fantasía o juego no debes improvisar, es conveniente que ensayes sobre tus propias zonas nobles, a ver que sientes. Debes planear el “menú” y tenerlo todo previsto. La espalda, el cuello, las piernas o el pecho son zonas muy “adecuadas” para comerlas. Debes tener cautela con zonas mucosas o sensibles como el ano, los testículos, el pene y la vagina.