En Suecia la prostitución no es un oficio, es “explotación” 

Åsa Regnér, ministra del Partido Socialdemócrata Sueco, estuvo recientemente en Madrid y dio una charla –entre otros eventos –  sobre cómo se contiene la prostitución callejera. Aclaro que ahora contratar servicios sexuales en cualquier calle del país nórdico (Estocolmo por ejemplo) puede implicarte una elevada multa de 5.000 euros. Esta sanción solo recae en la persona que compra sexo, nunca en la que vende sexo (la prostituta); pues ahora, legalmente, la que ejerce “el oficio más antiguo del mundo” se considera que está siendo explotada.

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La ministra afirma ampliando el tema de forma contundente: “Nosotros introdujimos esa ley en 1999 y una de las razones ha sido educativa. Era una manera del Gobierno sueco de encauzar el tipo de sociedad que queremos; no queremos que la gente pueda comprar los cuerpos de otras personas y eso ha tenido efecto en la generación más joven, así que, ahora, midiendo opiniones y actitudes entre jóvenes, se ve que hay un nivel de no aceptación del sexo pagado muy grande. Por supuesto hay excepciones, no somos un paraíso. Además, esta ley tiene casi 20 años y siempre hay que ir renovando la información, por eso vamos a modernizar la educación sobre la sexualidad. Y otra cosa es que vamos a lanzar un programa en relación a los recién llegados a Suecia, porque hemos recibido en 2015 más inmigrantes que ningún otro país (somos 10 millones y recibimos 160.000 refugiados) y ellos tienen que tener la oportunidad de enterarse de la legislación sueca y su manera de pensar en igualdad de género”.

La prostitución callejera ha disminuido a la mitad -según las estadísticas oficiales- desde el año 1999, cuando Suecia dio un paso que escandalizo a muchos: penalizar al cliente, pero no a la persona que se prostituye. Fue una medida pionera, que no agrado a muchos, y las autoridades evalúan con optimismo sus resultados hasta hoy. La policía muestra cifras: del centenar de detenidos de los primeros años se ha pasado a los 1.277 arrestados en 2010. En total, 3.787 desde la prohibición.

Al aumento de los detenidos ha seguido el aumento de su castigo. La pena máxima que era 6 meses de cárcel, subió a un año. Sorprende que las cárceles sigan sin hospedar reos por comprar sexo, pues los clientes pagan una multa y evitan ir a la prisión. La multa mínima es de 2.500 coronas -271 euros-, detalla Lise Tamm, de la fiscalía de Estocolmo Suele fijarse en un tercio de los ingresos diarios de 50 días.

“Nosotros hemos nombrado un embajador sobre tráfico de personas, porque los crímenes relacionados con la prostitución también son parte del crimen organizado. Lo vemos como una manera de frenar la trata. Es una cadena positiva, porque no solo se llega al primer delito. Noruega, Francia e Irlanda han aprobado una legislación similar. En Grecia trabajan en ello. Es una buena herramienta, no la única”, destaca Åsa Regnér.