Cuando las mujeres se masturban

A veces son escandalosas: “Soy igual de ruidosa cuando me masturbo que cuando hago el amor”, dice Jennifer, de 23 años. “Creo que expresarlo hace que lo sienta más real, además de ser una dulce venganza contra mis vecinos a los que siempre oigo cuando tienen sexo”.

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Les gustan los baños: “Mi lugar preferido es el baño de la oficina”, confiesa Kim, de 28 años. “¿Alguna vez te has sentido tan excitada en el trabajo que literalmente no puedes ser productiva a menos que tengas un orgasmo? Rindo más profesionalmente después de haberme masturbado en la oficina, que es lo que le diría a mi jefe si alguna vez me pilla“.

Usan lubricantes: “Utilizo varios, dependiendo de mi estado de ánimo”, dice Kayla, de 26 años. “Tengo uno que se calienta cuando voy a estar a ello un tiempo, otro que provoca un hormigueo intenso para cuando busco rapidez. Son una gran fan de la lubricación en general, así que, ¿por qué no hacerlo bien cuando estoy sola?”.

Utilizan juguetes sexuales: Charlotte, de 27 años, tiene todo un equipo: uno que simula el sexo oral, un vibrador muy grande con el que se imagina que está teniendo sexo duro y rápido, otro perfecto para la rápida estimulación del clítoris y hasta un tapón anal. “Por lo general, no dejo que mi pareja sepa de estas cosas hasta que nuestra relación sea seria. Sé que suena fuerte, pero hay mucho que probar”, alega.

Cuando las sabanas huelen a el: “Cada vez que mi novio se queda la noche en casa, lo primero que hago cuando vuelvo del trabajo es masturbarme entre las sábanas que todavía huelen a él”, revela Sarah, de 24 años. “Mientras me toco y pienso en el sexo que tuvimos la noche anterior, su olor hace que mi fantasía sea más viva y consigue que los finales sean más intensos”.

Les excita algo que a las demás les repugna: Stefanie, de 29 años: “Hace poco pillaron a un guarda de seguridad de la NFL masturbándose mientras miraba a un grupo de animadoras. La primera vez que lo vi con mis compañeras de piso, todas estaban diciendo lo horrible que les parecía. En cambio, a mí me excitó. La siguiente vez que me masturbé lo hice viendo la grabación”. “¡Se convirtió en mi porno preferido durante semanas!”, reconoce.