Campos de concentración para homosexuales en Chechenia

La Unión Europea, el Departamento de Estado de EE.UU., y las organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional, son solo algunos de los organismos que se han quejado de la homofobia violenta y generalizada que se ha desatado en Chechenia, una república del Cáucaso que forma parte de la federación Rusa. Según muchas denuncias se han realizado redadas y prisiones secretas que han sido definidas como “campos de concentración para homosexuales”

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El gobierno asegura que en esa república no existen los homosexuales y tilda dichas informaciones como “mentiras”. Aseguran que unas 100 personas identificadas como gays (o que al menos lo parecen) han sido golpeadas, torturadas y en algunos casos hasta muertas y desaparecidos sus cadáveres.

Elena Milashina, periodista del diario de oposición ruso Novaya Gazeta asegura que: “Conocemos de cuatro prisiones secretas. Dos se encuentran en Grozny, la capital chechena, y hay una en Argún -que fue la primera que identificamos- donde tenían detenidas a personas LGBT, donde las golpeaban, torturaban y asesinaban” (…)”Anunciaron que las personas y el diario que reportaron sobre este asunto habían dañado el honor de la nación y que deberían ser ajusticiados”, indicó Milashina.

The Guardián, el diario inglés publica una entrevista a un involucrado que prefiere permanecer en el anonimato (por razones obvias) y narra la situación de esta forma: “Diferentes personas entraban y tomaban turnos golpeándonos. Algunas veces traían a otros reclusos a quienes les decían que éramos gay y les ordenaban que nos dieran una paliza” (…) “Nos llamaban animales, inhumanos, nos decían que íbamos a morir allí”.

Tras varios días de golpes y torturas son liberados y entregados a sus familiares con frases como esta: “Su hijo es un maricón. Hagan lo que tienen que hacer con él“. La mayoría de estas personas no habían revelado a sus familias que eran gays y esto complica más aun su situación, pues la sociedad Chechenia es profundamente tradicional, se basa en terribles códigos y criterios familiares, lealtad a sus cerrados clanes y profundo seguimiento y fe a la religión islámica.

Svetlana Zakharova, de la Red LGBT de Rusia, una organización de apoyo que abrió una línea telefónica para ayudar a las víctimas, afirma: “Las matanzas de honor en Chechenia son reales”, aseguró la activista. “Aunque los detenidos hayan logrado escapar, todavía tienen mucho miedo, todavía temen por sus vidas”. Afirman que no los matan, pues los devuelven a sus familiares para que ellos mismos se encarguen de darles muerte. “Ellos puede seguir siendo perseguidos, aún por fuera de Chechenia”, advirtió Zakharova.