Dime como te vistes y te diré lo que deseas

Cuando incorporas cierta indumentaria que da identidad al personaje en el juego de roles, se trata de un aliciente más que ayuda a componer mucho mejor el papel y a que determinada situación se vuelva más creíble para la pareja, de modo que su impacto será también mayor. Usualmente se interpretan personajes no muy comunes, pero tampoco demasiado desconocidos como para que el amante no los reconozca y el juego pierda su efecto visual.

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Generalmente, entre los hombres los más habituales son los de ejecutivos, los uniformes del ejército de mar, tierra o aire, monos de obrero de la construcción o explorador, medico, bombero y otros. En las mujeres, por su parte, siempre se impone la línea de colegiala, criada, enfermera, profesora, bailarina árabe, prostituta o seño de la alta sociedad.

Este disfraz ayuda mucho a crear la ilusión del intérprete y lo anima a actuar el personaje en toda su dimensión, le permite trasladarse a la piel del mismo como si fuera una escena teatral, a ponerle el tono de voz adecuado y moverse con sus gestos o ademanes característicos. La pérdida del miedo al ridículo, al prejuicio que te inhibe, debe reforzar el sentido lúdico de la situación. Pues finalmente solo se trata de un juego (sexual) del que debes y tienes que disfrutar…Aunque algunas risas puedan quebrar la representación.

Es aconsejable no poner reglas rigurosas al juego, a menos que la formalidad forme parte del juego elegido para el placer de la pareja o los amantes. Las representaciones del rol playing no están limitadas necesariamente al ámbito íntimo de la pareja, pues pueden trascender a fiestas donde los disfraces den pie al sexo grupal, en un ambiente swinger o muy liberal.

Una alternativa es sumar una tercera persona que interprete su papel en la escena. O montar fiestas temáticas en las que los personajes solo pueden ir disfrazados de perros y gatos, indios y vaqueros u otros personajes complementarios que puedan dar lugar a crear un ambiente de atracción sexual. Un juego muy frecuente, y que se observa tanto en las fiestas temáticas grupales como en la intimidad, es el intercambio de papeles sexuales en el vestuario de los amantes: ella se viste hombre y el de mujer.

Son muchos los hombres que sienten un placer especial – compartido con su amante – cuando llevan medias de seda, ligueros, braguitas e incluso un sostén. No menos que el que despierta en una mujer una camisa holgada de hombre, unos boxers o una corbata, completando su vestimenta con un sombrero masculino.