Un juego erótico: numerar sus puntos de placer

Es un juego sexual que sirve exactamente igual para que lo ejerza ella con él o el con ella. Se trata de averiguar el mapa de placer que tiene el cuerpo de tu mujer; además de numerarlo punto por punto del 1 al 10 según ella sienta más o menos gusto al tocarlo. Aquí se trata de hacer caricias eróticas previas a la penetración para disfrutar a cabalidad del arte de amar. Y al parecer, somos analfabetas en este sentido, más aun en el caso de las mujeres que rara vez son acariciadas como se merecen.

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La sensibilidad del cuerpo es algo muy personal, impregnado de sensaciones infantiles y de recuerdos. Lo que a una mujer le fascina, a otra le derrota la libido. Tienes que disponer de etiquetas adhesivas muy pequeñas, sirve cualquiera siempre que las recortes a un tamaño donde solo quepa escrito un número de 2 dígitos y e4sto debe estar preparado de antemano. También debes tener a mano un marcador.

Ahora pídele a tu pareja que se acueste desnuda en la cama .Con los ojos cerrados. Esto es importante para que solo sienta, sin ver. Se trata de que tu vayas acariciando sutilmente todos y cada uno de los rincones de su piel: la cara interna de los muslos, los parpados, los senos, los dedos de los pies, el hueco interno de la rodilla, el lóbulo de la oreja, sus pezones, la garganta, los tobillos, la espalda, el ano…Menos los genitales como tal. Se trata de que ante cada caricia ella deberá responder en voz alta con una calificación de lo que siente, del 1 al 10, según el placer que experimente al ser rozada: 1 será muy poco, 2 un poco más y así sucesivamente hasta el 10 que es el máximo, cuando sienta que “muere” de placer.

Ante cada respuesta tú debes pegar una etiqueta adhesiva en ese punto y lo rotulara con el número que ella te indique. Al cabo de varios minutos tendrás un mapa del cuerpo de tu amante totalmente calibrado por sus zonas más y menos sensibles. Consérvalo en la memoria para ocasiones futuras o incluso puedes copiarlo en un dibujo por si hace falta refrescar algún punto en algún momento.

Entre los beneficios psicológicos, tal vez a través de este juego sea la primera vez que le preguntas “realmente” al cuerpo de tu pareja que es lo que siente en cada zona, en vez de llegar tipo sabio y dar todo por conocido.