¿Estas conforme con tus mínimos y máximos sexuales?

Sexualmente, ninguna persona tiene que conformarse con la cantidad y calidad que le “dispensan”. Los mínimos o máximos en cuanto a la sexualidad se refiere debes marcarlos y disfrutar tú, de acuerdo a tus gustos y expectativas. Usualmente a las mujeres se les impone: “Confórmate y gózalo, tienes a tu macho al lado”. Está comprobado que la mujer mientras más años tiene más “dispuesta” esta para el sexo (si ella así lo decide).

10-cosas-en-las-que-piensan-las-mujeres-cuando-mantienen-relaciones-sexuales

Lo que le gusta a tu amante, no tiene que ser necesariamente lo que te guste a ti, ni su frecuencia sexual tiene que ser la tuya. También hay personas que piensan que cierta edad o la llegada de los hijos o determinadas responsabilidades frenan las ganas y el furor sexual. Definitivamente todas y todos tienen el derecho a querer que su sexo sea tan salvaje, intenso o furtivo y calmado, como cada quien quiera, independientemente de con quien lo practiquen; siempre y cuando sea consensuado.

Nadie puede marcar tus mínimos o tus máximos en cuanto a la sexualidad y su práctica se refiere, por lo que hay que ser lo más honesto y justo, en cuanto a la calidad y cantidad. Les presentamos 2 testimonios de 2 mujeres que opinan al respecto:

“No soy la única. Tengo compañeras de trabajo que se quejan de lo mismo. Llevan más de cinco años con su pareja; toca decidir si se va a por los niños. Y al margen de si se rajan de la paternidad, muchos se bajan del carro del deseo. Es como si ya se lo hubieran follado todo a los 20 y cuando alcanzan los 30 se conformaran con lo justo”, dice sin ambages una catalana llamada Montserrat.

Celia Blanco se confiesa de esta forma: “A los 20 y hasta bien entrados los 30 aprendí a decir “esto sí”, “esto no”, no sin cierto asombro por parte de mis acompañantes y muchas desagradables sorpresas cuando erré eligiendo con quiénes. Así llegué hasta este punto de traspasar los 40 y elegir. Soy yo la que establece hasta dónde y cuánto, siguiendo única y exclusivamente mis propios argumentos. Ya lo siento, pero no tengo una relación con alguien que no me haga todo lo que me gusta en la cama. Yo misma marqué las pautas de mi empoderamiento sexual y amatorio, negándome a marcar los ajenos. Me basta con manejar los míos; los cuales pretendo que se ajusten a mi propia demanda y cuadren con la de quién me acompañe”.