Juegos preliminares al sexo oral para el

Por lo general, la cultura del sexo, o sus lineamientos, dicen que los juegos previos a la actividad sexual plena, sea oral o en un coito, es una preferencia de las mujeres más que de los hombres. La realidad es que, en general, los hombres participan menos por desconocimiento y falta de costumbre, más no porque no lo disfruten. El juego de insinuaciones y toques previos a una felación se convierten en una fuente inagotable de placer que aumenta hasta grados increíbles la excitación de un hombre.

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Cuando ella se arrodilla a sus pies y su ardiente mirada no se aparta de los ojos de su amante, mientras la mejilla apenas roza el bulto que presiona el pantalón, el ya comienza una erótica cuenta regresiva en la búsqueda del placer. Pero en esa demora está el juego y se enardece la pasión. Las suaves caricias sobre la ropa, el contacto de la nariz y los labios con el pene erecto que se adivina muy tieso bajo el slip.

La ropa comienza a desaparecer en el arte sensual de desnudar y desnudarte. Y luego, cuando ya la situación parece incontrolable e irreversible, un brusco cambio de planes, suma aún más ansiedad al hombre: ella se aleja del pene. Su interés se dirige ahora hacia los besos en las piernas, en el interior de los muslos, en la parte de atrás de las rodillas; las caricias en las nalgas y en el ombligo con la lengua investigando en sus profundidades; las manos acarician el canal que forman los glúteos, dejando que los dedos se introduzcan en él y se acerquen hacia el ano, sin tocarlo.

Entonces las manos deben continuar su búsqueda insaciable, acarician los testículos con la palma abierta, y con tres dedos levantan el pene para acariciar su piel con delicadeza y lanzarle el aliento, como una especie de provocación. La boca se mantiene cerca del pene, pero sin tocarlo aun. Cada toque o frotamiento, o apenas el roce de la lengua, va marcando la proximidad hasta que los labios se posan sobre el glande, con mucha delicadeza, casi con ternura.

Hay un punto especialmente sensible, que aumenta muchísimo la excitación del hombre, durante los preliminares de la felación: el perineo, que está situado a mitad de camino entre el escroto y el ano. Su estimulación se logra acariciándolo con dos dedos y alternándolo con toques de presión sobre la zona.