¿Qué deben saber los hombres sobre las mujeres?

El sexo para las mujeres es integral y emocional. Comenzamos con esta tajante afirmación. Estamos acostumbrados a escuchar banalidades sobre como la mujer es más sensual y tierna que el hombre. Pero no podemos obviar la evidencia de la dimensión emocional de la sexualidad femenina y su importancia en el complejo y sutil mecanismo del deseo. Estas son algunas de las particularidades del placer femenino:

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Una receptividad aguda al clima emocional: Y además al contexto afectivo. Así, cuando el deseo parece atenuado o ausente, puede ser útil interrogarse sobre el clima relacional y afectivo. ¿Cómo cuidas la intimidad de la pareja? ¿Estas suficientemente a la escucha? ¿Apoyas a tu compañera?

Un deseo en espejo: Es decir, la tendencia de las mujeres a desear más intensamente que los hombres cuando se sienten deseadas. Pero hace falta que el deseo se exprese de forma personal: “Tengo ganas de ti” en vez de “Tengo ganas de hacer el amor” ¿Puedes como hombre hacer llegar ese mensaje?

Una diferencia entre orgasmo y disfrute: Alcanzar el momento culminante del placer no es necesariamente señal de que el goce sexual haya existido a plenitud. El gozo es algo mucho más amplio que incluye una satisfacción física, psíquica y sensual. Algunos lo traducen como un abandono completo del cuerpo y del espíritu.

Una sexualidad que integra todo el cuerpo: Una de las características más relevantes que se aprecian en la erótica femenina es su “corporalidad” o globalidad frente a la generalización femenina. Las mujeres han aprendido a desarrollar más su sensualidad, pero, a menudo, no se atreven a explorar su genitalidad. Hombres y mujeres podemos disfrutar de la sexualidad genital (más intensa, concentrada en una zona concreta y cuyo último fin es alcanzar el orgasmo mediante la penetración o la masturbación) y de la sexualidad integral (más amplia y difusa y que engloba toda la superficie de la piel, con prácticas como los masajes y las caricias)

Pero, culturalmente, los hombres han desarrollado más una sexualidad centrada en lo genital y las mujeres una sexualidad más difusa y global. Y esto ha significado muchos desencuentros. El hombre se comporta con un estilo, en términos de sexualidad tremendamente genital, y es como un elefante en una cristalería. De repente quiere complacer a una persona porque se siente responsable de ella, pero en el fondo no lo sabe hacer, porque nuestro entrenamiento es extremadamente hacia afuera, desconectado de la parte emocional.