Momentos insólitos y curiosidades en el sexo

En el año 1912, el científico George Murray Levick estudiaba a una colonia de pingüinos de la Antártida. Para su sorpresa, fue testigo de cómo unos pingüinos machos obligaban a las hembras a tener sexo. Igualmente observó que tenían sexo con otros machos y con hembras muertas.

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  • En la década de los años 60, la KGB intentó hacerle chantaje al presidente indonesio Sukarno en una visita a Moscú. El chantaje consistió en enviarle prostitutas a la habitación del hotel donde se hospedaba y filmaron en secreto el encuentro sexual. Cuando le mostraron la filmación al presidente Sukarno, quedó encantado y pidió copias para mostrarle a su gente al regresar a su país.
  • La banda inglesa Rockbitch solía lanzar un “condón dorado” al público asistente a sus conciertos. Quien lo atrapaba podía tener sexo con los integrantes de la banda entre bastidores.
  • Por motivos legales, Christopher Mintz-Plasse debió permitir la presencia de su madre en el set de filmación de la cinta Superbad cuando filmó su famosa escena de sexo, debido a que tenía 17 años y era menor de edad. “Seguimos sin hablar de ese momento”, asegura con “cierta vergüenza” Mintz-Plasse acerca de aquella terrible experiencia.
  • Thad Roberts, un estudiante de la Universidad de Utah, que estaba trabajando como pasante en la NASA, robó algunas rocas lunares de una bóveda de esa agencia. Luego esparció las rocas lunares sobre su cama… y tuvo sexo sobre ellas. Roberts fue finalmente capturado por el FBI y cumplió seis años de prisión por el robo del material. Cuando le preguntaron si le satisfizo o le resultó cómodo hacer el amor sobre las rocas, Roberts respondió: “Sí, es más incómodo que cómodo. Pero en ese momento no importaba la comodidad. Importaba la expresión”.
  • En el año 2011, en Francia, una mujer demandó –con éxito- a su exmarido por negarse a tener sexo con ella durante su matrimonio. La abstinencia de sexo de la enojada fémina duró 21 años, y un juez le ordenó al exmarido pagar $15 000, tasando sus “servicios” a $714 por año.
  • En Japón, siempre con sus excentricidades, existe una organización sin fines de lucro llamada White Hands, compuesta por trabajadoras sexuales de la salud que ayudan a las personas con discapacidades físicas severas a eyacular.