La otra cara de la Seducción

Normalmente, cuando pensamos en la seducción, nos viene a la cabeza una forma de conquista dirigida a obtener una recompensa sentimental o sexual, lo cierto es que este término es mucho más amplio. Y hay quienes brillan por donde pasan sin proponérselo, sin segundas intenciones. En su versión negativa, alguien con una personalidad seductora es el que consigue lo que desea usando artes de dudosa honestidad, pensando solo en su propio beneficio.

seducción

Pero en su versión positiva, la personalidad seductora es la de alguien encantador, atrayente, que fascina, una persona que ilusiona y te motiva para hacer algo en beneficio mutuo, o incluso solo en tu propio beneficio, de una forma altruista. En realidad hay multitud de personalidades seductoras.

Según apuntan los especialistas, la capacidad para seducir comienza en la infancia y, además, puede entrenarse. Aunque hay niños más seductores que otros, la capacidad para atrapar la atención, la confianza y el afecto de los demás, no es genética, sino que exige entrenamiento y aprendizaje. Siempre, independientemente del objetivo que tenga cada uno, hay un denominador común: una dosis de provocación. Pues no es posible seducir a alguien ante quien pasamos desapercibidos.

Tenemos necesariamente que captar su atención, haciendo que el resto del mundo quede como un “murmullo de fondo”. A veces esta llamada de atención es provocadora, pero también, a veces, es difícil no caer en el histrionismo. La llamada de atención más eficaz es aquella que funciona suavemente, sin que el destinatario sea muy consciente de ello. Si se dejan a un lado los tópicos, el verdadero seductor, lejos de ser aquel que desea ser el centro de atención y tiene como fin “capturar presas o ganar medallas”, es aquella persona que se interesa por el resto sin buscar, necesariamente, una relación o contacto sexual.

También debemos tener en cuenta que cada uno tiene su fórmula. Unas personas pueden exteriorizar afecto mediante un abrazo y otras prefieren hacerlo con una caricia o un beso. Y, a su vez, a la hora de conseguir ese beso, unas lo intentaran pronunciando unas palabras amables y otras mediante una caricia. Son 2 maneras de seducir con el mismo propósito: recibir un beso o algo más. Ambas están usando el mismo principio universal de seducción “lo afectuoso” pero cada una lo realiza de manera diferente.