La nueva metro sexualidad: Espornosexuales

Las tendencias cambian rápidamente, en todos los aspectos, y en el ámbito de la imagen y la sexualidad el cambio es cada vez más vertiginoso. Hay una nueva tendencia alrededor del mundo –algunos dicen que en España es una plaga- que arrasa en los gimnasios y se está apoderando de la TV, tomando cuerpo (literalmente) en los realities cuyo fin es conseguir pareja.

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La espornoscopia es la nueva generación de metrosexuales y la forman hombres más preocupados por sus cuerpos que por la ropa. Sus “protuberantes” siluetas aparecen cubiertas de tatuajes y sus peinados – casi arquitectónicos- son fruto de horas frente al espejo. Sus cuerpos son actualmente los accesorios, no los complementos por sí mismos. La espornoscopia llevó el deporte a la cama y lo volvió marcadamente sexual.

“Afortunadamente, la visión de los gays ha cambiado mucho, y ahora muchos heterosexuales los ven como un referente a seguir. Se han convertido en la imagen del buen gusto. Creo que los heterosexuales utilizan ahora esta estética como una nueva carta con la que ligar más. Como a las mujeres les encantan los gays, han pensado que parecerse a ellos es buena idea. Es curioso que mientras que ahora los heteros siguen este camino, los gays masculinizan cada vez más su estética”, explica el estilista Xevi Fernández.

“Supongo que en las cabezas (coronadas por cincelados tupés, marcadas rayas laterales y demás estudiadísimos peinados) de los tronistas todo va encaminado, en lo que a imagen externa se refiere, a mostrar una hipermasculinidad cercana a la de los superhéroes de los cómics. De ahí los pantalones ceñidos como mallas de ballet, las camisetas y jerséis empotrados en los bíceps y los escotes superlativos que dejan poco a la imaginación. Todo muy lógico, si piensas en las horas que invierten en sus gimnasios.

“La paradoja reside en que para conseguir su objetivo, buscan sus referencias en estéticas que ellos mismos, no hace demasiado tiempo, seguramente consideraban marcadamente “gays”. Tampoco esto es nada nuevo, y ya sucedió con los pendientes, los cosméticos y muchos otros elementos, ahora plenamente asentados en el guardarropa masculino”, asegura el estilista Oscar Guimarey.

“Tratando de ponerme en la piel de los estilistas que trabajan en este realitie, supongo que hacen como hacemos todos a la hora de vestir a alguien: procurar pulir, si es necesario exagerar y si no existe, inventar una personalidad que resulte atractiva y “televisiva”; para ello coges de aquí y de allá, un poco de lo que te da el personaje, un mucho de lo que ves en la calle y otro poco de lo que tú mismo crees que puedes aportarle, siempre encaminado a conseguir darle al público lo que quiere ver. Y ahí es donde se mezcla lo hetero con lo gay, lo moderno con lo pijo, lo vulgar con lo elegante y eso es lo que hace que el resultado pueda ser interesante”, concluye.