¿Qué perfil tiene la persona celosa?

El celoso se caracteriza por su inseguridad, tiene baja autoestima y poca confianza en sí mismo y necesita ser reforzado continuamente. Además, cuando el celoso no tiene consciencia de que sufre por ello, intenta controlar al otro limitando su independencia y libertad, hasta el punto de llegar a asfixiar la relación de pareja. Pero tan importante es la actitud de los celosos como la de los que aguantan los celos, que suelen ser personas dependientes, con poco carácter y personalidad y, además influenciables, y lo peor de todo es que, en lugar de poner freno a esas sospechas, muchas veces dudan de su comportamiento, reforzando la actitud patológica del otro.

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Sin embargo, hombres y mujeres enfrentamos los celos de forma diferente. La mujer celosa tiende más al espionaje cibernético que el hombre. No teme revisar los mensajes y fotos que su pareja cuelga en las redes sociales, ni espiar su e-mail. Tanto es así, que muchas infidelidades se descubren por este método. En cambio, el hombre empujado por los celos suele tener conductas controladoras y agresivas, llegando incluso al maltrato psicológico o físico cuando está fuera de control. A nivel emociona, cuando una mujer sufre por celos, tiende más a la tristeza, la vergüenza, el abatimiento y la baja autoestima; y el hombre a manifestar más enfado, impotencia o explosión emocional.

Todos podemos sentir celos en un momento determinado. La clave está en reconocerlos y racionalizar nuestros miedos. Con diálogo y franqueza por ambas partes, estos temores no irán más allá. Es importante destacar que los celos siempre son negativos y nunca se deben justificar. El concepto de pareja actual es insano, porque tanto el hombre como la mujer se consideran una propiedad y por eso surgen los celos.

Lo que sucede hoy es que se diferencia entre el sentimiento de malestar que nos invade al sentir que nuestra pareja expresa una atracción exagerada por otro y la obsesión enfermiza, que incluso puede poner la vida del otro en peligro, lo que se denomina celos patológicos. Pero ambos celos son perjudiciales. ¿Y dónde está el límite entre los celos y la obsesión patológica? Las señales que indican que los celos se están convirtiendo en una obsesión tienen lugar cuando comienzan las conductas policiacas de control: revisar el Facebook, entrar en el email espiar el móvil, hacer un interrogatorio a la pareja cada vez que sale de casa…Entonces es que los celos se han desbordado y se está construyendo una barrera de ocultación y mentiras en el núcleo de la pareja.