¿Tienes confianza sexual?

Como cualquier otra conducta, actitud o destreza, la confianza sexual puede aprenderse. Para aprenderla, gran parte del trabajo que los profesionales cognitivos-conductuales hacen con sus pacientes conlleva el desarrollo de 3 ingredientes básicos: buenas dosis de desinhibición, una comunicación abierta y positiva y conocer muy a fondo el juego de la seducción. Con estas 3 premisas adquiridas nuestra confianza sexual se multiplica.

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La confianza sexual, además, no solo se transmite, sino que también se percibe. Si alguien pudiese elegir un compañero de juegos en el terreno sexual lo debe hacer basándose en estos 3 ingredientes. Quien tiene confianza sexual suele transmitírsela a su pareja. Por aquello que solo puedes dar lo que tienes. Pero si, aun así, notas que el otro está nervioso, más que decir algo que podría incomodarle, existen las miradas, las sonrisas de empatía y muchos gestos que ayudan a relajar. La empatía, ponerse en la piel del otro, es fundamental.

Uno de los temores más habituales que disminuyen la confianza sexual en el hombre es el miedo “a perder la erección y a eyacular demasiado rápido”. Y en la mujer el que su cuerpo no sea el adecuado y, sobre todo en las jóvenes, debido a su falta de experiencia, a no estar a la altura. Puesto que, en la atracción sexual, ponemos en juego nuestros cinco sentidos: olfato, vista, oído, tacto y gusto, siempre es recomendable utilizarlos a nuestro favor para aumentar nuestra confianza.  Podemos sentirnos más seguros si dotamos a la otra persona de estímulos agradables por cada uno de sus sentidos que están abiertos y dispuestos a ser conquistados.

Una vez que has tomado conciencia de quien eres y de lo que quieres, el siguiente paso será pedir a la otra persona “aquello” que me gusta. Esto es lo que, generalmente, más cuesta, pero es indispensable si se quiere obtener. Es algo que se aprende con la práctica y la experimentación, paso a paso. Cuando damos un paso, que sabemos que es bien recibido, nos vamos abriendo. A veces, más que pedir hay que mostrar o hacer, algo a tener en cuenta, especialmente por parte de las mujeres.

Por ejemplo: Si una mujer necesita ser estimulada, debe mostrarle al hombre o a su pareja sexual, donde, como, con que ritmo…Con pequeñas explicaciones del tipo: “me encanta cuando”, “me gusta que”. Cuando quieres introducir “algo” nuevo y no sabes hacerlo directamente un ¿Sabes que me ha contado mi amiga tal que hace con su chico?, preguntarle qué piensa de determinada práctica sexual, si alguna vez ha probado “x cosa”. Siempre conseguirás una forma de llevarlo a tu terreno.

Algunos sexólogos proponen hablar después de un encuentro sexual. Una conversación del tipo: ¿Cómo ha ido?, ¿Qué…te gusto?, ¿Podemos probar tal posición? Pero otros sexólogos aseguran que esto impide relajarse y desconectar, incluso que alguno puede tomarlo como un examen, por lo que es mejor dejarlo para un poco más tarde, la próxima ocasión o el día siguiente.