¿Te gustan los tríos?

Ella muchísimas veces, cuando se masturba excitándose el clítoris, al mismo tiempo que introduce el dedo medio en la vagina, imaginándose que es el pene del amante, tiene la fantasía de que otro hombre la penetra analmente.

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En otras ocasiones, siente que no le basta con las manos, la boca y el pene de un solo hombre estimulándola y, por fin, da rienda suelta a sus fantasías e ilusiones y se ve en medio de dos compañeros dispuestos a competir por llevarla al disfrute que anhela para satisfacer su intenso morbo.

Muy excitada y enardecida, le parece que uno se sitúa frente a ella de pie y sus manos buscan la piel por debajo de la blusa, rozan levemente, al pasar, los pezones cubiertos por el delicado tejido del sujetador, pero pronto en la despoja de esta prenda y alterna los roces de sus manos y las succiones de su lengua sobre los pechos.

Por detrás de ella y en cuclillas, ella se imagina y ve con toda nitidez al tercer compañero sexual que la acaricia con sus manos subiendo desde los tobillos, recorriendo las piernas hasta la cintura para quitarle las bragas y las medias; ella responde inclinándose un poco y abriéndose para recibir mejor el estímulo por delante,  ofreciendo al mismo tiempo la vulva y las nalgas a los dedos masculinos y a la boca del que se encuentra a sus espaldas.

Se siente estimulada doblemente, y fantasea con que toma con cada una de sus manos el pene del amante que la enfrenta y, con la otra, excita también el miembro erecto del hombre situado detrás  de ella; reconoce las distintas formas y tamaños de los dos falos y palpa con placer las dos intensas erecciones, percibiendo como laten ambos con su contacto.

Luego, ve en su imaginación como los tres se tumban componiendo una apasionada figura que recuerda a un extraño animal mitológico: uno de los amantes se recuesta de espaldas, ella se sitúa encima y en posición opuesta para disfrutar ambos de un coito oral, mientras el tercero, acuclillado detrás de la mujer, la penetra analmente; sabe que, si fuera realidad, al llegar al clímax, los espasmos de placer recorrerían como una electrizante corriente eléctrica los tres cuerpos exhaustos.