Controlar tu vagina

El control sobre los músculos vaginales es uno de los conocimientos básicos que la mujer debe dominar para disfrutar y dar más placer, ya que la vagina es el punto desde el que se puede mover y hacer circular la energía erótica con armonía para alcanzar el equilibrio sexual hombre-mujer.

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Un ejercicio simple que puedes poner en práctica – y además es muy satisfactorio – es inventar veloces pasos de baile al ritmo de una música muy rápida, mientras se contrae toda la musculatura del bajo vientre y la pelvis, aguantando la respiración, aunque cuidando de no quedarte sin aire. Con el tiempo (en unos pocos meses, aunque es variable de una mujer a otra) la vagina podrá contraerse y expandirse a voluntad durante el acto sexual, abrazando al pene y generando una especie de potente latido que aumentara el propio desfrute y el del amante.

Otra práctica parecida a la anterior, que es posible realizar de pie o sentada y  en cualquier momento y lugar, es contraer y relajar el ano y la vagina, acompasando estos movimientos con la respiración: se inspira al contraer y se exhala el aire al distender los músculos.

Una mujer que aprende a controlar su vagina tiene la llave perfecta para desarrollar su erotismo. Puede adaptarse al tamaño del pene, abriéndose y cerrándose a voluntad, también acelerar o ralentizar el ritmo del coito, hacer fluir los fluidos que la lubrican y provocar sensaciones estimulantes en el ano y en otros puntos erógenos, trazando un círculo completo de energía sexual.

La naturaleza del instinto sexual es tan poderosa que su energía puede desafiar todo tipo de obstáculos para explayarse y alcanzar el placer. Pero no siempre sabemos aprovecharla, y frecuentemente nos sentimos insatisfechos con nuestra realidad. Esperamos que la respuesta instintiva sea aún más ardiente o que se prolongue el acto sexual según nuestros deseos, así como que las relaciones eróticas no tengan límites y nos resulten cada vez más estimulantes.

Esto puede parecer una fantasía o un imposible, pero está a nuestro alcance si somos capaces de aprender pequeños trucos que se adapten a nuestras relaciones sexuales. Forma parte de la manera de ser y del estilo de vida oriental el ejercer un control mental sobre cada acto cotidiano, uno de los cuales es la sexualidad. Desde el punto de vista occidental, es visto como frialdad; sin embargo, lejos de ello, precisamente estas actitudes adaptadas a nuestro estilo de vida occidental generan una mayor actividad sensorial.