La fantasía eterna del sexo con la maestra

La fantasía de hacerlo con la maestra es casi universal y pertenece a nuestra infancia más remota. Casi todos los varones recuerdan un momento de su época escolar en el que se sintieron atraídos por una profesora en particular, una mujer con la que soñaban a pesar de la diferencia de edad, la que podía resolverlo todo, la que parecía imposible que se fijara algún día en el. Sueño, fantasías, erotizaciones múltiples que quedaron archivadas en los relatos de la adolescencia.

fantasia-profesora-y-alumno-travieso

Jugar a esto es un lujo que se pueden permitir las parejas para revivir aquellas tiernas y a veces sensuales fantasías. ¿Por qué no planteárselo a tu pareja o tu compañero sexual? Si decides jugarlo debes acordar las normas, desde antes, con tu pareja. Llegado a un acuerdo, tu serás la maestra y el tu alumno consentido. Tendrás que implementar algunas cosas previamente para simularlo. Te hace falta un pizarrón o algo parecido con sus correspondientes tizas o marcadores, algo que simule un pupitre, un cuaderno y un bolígrafo para el alumno, y preferiblemente debes estar a cierta altura respecto al pupilo, mientras explicas la clase.

Tu imagen o aspecto debe ser de profesora interesante, culta y enigmática, docente y decente, pero con cierta provocación escondida e insinuada. Tal vez una abertura en la falda que se muestra discretamente bajo el traje formal, descubriendo un liguero; quizás el cabello recogido en un moño que se suelta sin querer, también puede ser un escote que se abre al explicar de cerca la tarea al alumno. En general muy femenina y despistada, sabia, segura y protectora. Es preciso que tú misma construyas el personaje.

Esa noche tienes que dar una clase especial y particular a un alumno problemático y tal vez difícil: tú pareja, tu compañero sexual o tu esposo; que se tuvo que quedar horas extras en la escuela por ser torpe…muy torpe. La materia es Ciencias Naturales y el no entiende la reproducción de las especies por más que se lo explicas una y otra vez. Tu obligación es hacerlo entender, en el pizarrón, con ejemplos, con gestos, hasta que llegues a una demostración corporal para que l muy “tonto” de una vez por todas comprenda como ocurre: el celo, la atracción, el ciclo reproductivo y la unión sexual.

Al terminar, recuperas la compostura y le haces jurar que nunca, jamás, comentaras con nadie, ni con sus compañeros menos la clase “tan particular” que le diste.