Las claves de la cultura sexual de Oriente

La sexualidad es una de las fuentes de mayor gratificación natural que tenemos y contribuye a armonizar y elevar el flujo de la energía  vital. Saberlo, como es lógico, nos llevará a sentir interés por mejorar los aspectos sensuales de nuestra vida, buscando nuevos estímulos que contribuyan  a desplegar y disfrutar de un grado cada vez más alto y cada vez más refinado de erotismo.

Women-in-Kamasutra.jpg

Los tradicionales principios orientales, adaptados al ritmo y tipo de vida de nuestra sociedad, son una riquísima fuente de inspiración para los sentidos. Por esto, conocer y adentrarse en el Kamasutra, el taoísmo, el tantrismo, el Reiki y otras técnicas afines como el masaje ayurvedico, te abrirán un mundo de posibilidades para desarrollar la sexualidad plena.

A lo largo de cientos y cientos de años, todas estas disciplinas se han dedicado a estudiar las energías que se movilizan durante la práctica sexual e igualmente a explorar a fondo y al máximo los puntos erógenos. Sus bases principales son el auto conocimiento del cuerpo y de la mente en la exploración del deleite compartido y la búsqueda de una espontánea realización armónica, sin compulsiones, ni ansiedades y con el máximo aprovechamiento del capital energético del que todos y cada uno disponemos.

Para todos los que desean enriquecer su sexualidad, las técnicas neo orientales les descubrirán el maravilloso y amplio mundo que encierran sus cuerpos y las infinitas posibilidades que estos tienen. Sin embargo, no se trata de seguir y aplicar complicadas reglas apropiadas para otras culturas, que además resultarían demasiado extrañas para la nuestra, sino de extraer de ellas lo mejor que pueden brindar en el presente a hombres y mujeres que estén muy deseosos de estimular su libido y de gozar sin inhibiciones y con la más intensa y profunda creatividad de ese manantial inagotable de placer que es el sexo y todo el ámbito de la sexualidad humana en solitario o en pareja.

Entre los principios más importante y sugerentes de la cultura sexual de Oriente se encuentran el ir en busca del placer por el placer en sí y no hacer del sexo un maratón competitivo, en la que se pretenda alcanzar marcas, pues de lo que se trata es de dejarse llevar por la sensualidad sin propósito alguno para que sea ella misma el vehículo que nos conduzca.