Disfruté mi “verano” trabajando…(Relato erótico)

Un trabajo fue lo primero que dijo la señora Ruiz, a lo que Susy intentó no prestar atención y desayunar, pero su madre sabía ser persistente y le preguntó ¿Qué te parece la idea? Ella solo dijo −buena−, pasan por ti en dos horas, fue lo único que le oyó decir.

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Cuando Susy quiso ordenar sus ideas ya iba en un auto rumbo a una casa junto al mar, al llegar una señora muy sonriente le entregó un sobre, mientras le decía que los patrones ya se habían ido y que ahí le daban instrucciones, Susy lo leyó, tenía que poner en orden la biblioteca, eso la tranquilizó porque estuvo trabajando en la de su escuela por varios años.

Se despertó temprano y se dirigió a la biblioteca, era enorme, estar entre libros era lo suyo, empezaría por hacer un inventario,  pensó en su computadora pero claro no la trajo, pensó en hacerlo a mano y notó que un joven la veía, él se presentó como Luca y le entregó una tablet diciéndole  la puedes usar, ella la tomó y se perdió en sus ojos negros, venía en traje de baño, mostrando sus músculos, él se despidió diciendo estaré en  la playa.

Susy no podía concentrarse, pensaba en él, no más bien en su pecho y en sus brazos, se lo podía imaginar abrazándola, esos pensamientos la estaban calentando, luchando contra ellos retomó el trabajo.

A la hora de la cena entró Luca y muy serio le dijo − no has salido de aquí en todo el día− deja el trabajo, ella estaba muy cansada y no se resistió, cenaron y hablaron un rato largo, ella se fue directo a su cuarto.

Al despertar su primer pensamiento fue Luca, y decidió que si había oportunidad estaría con él, se metió a la biblioteca y empezó a trabajar, estaba tan ocupada con los libros que no quiso almorzar.

A la hora de comida Luca entró llevando una charola y muy serio dijo –no me iré hasta que comas−, él le hacía plática, ella no sabía que decía, porque al verlo lo recordaba en traje de baño y su mente volaba.

Por estar con esos pensamientos no se dio cuenta que se había manchado la blusa y al acabar de comer Luca se acerca a ella y le dice –mejor te la quitas, puedes manchar los libros−,  ella no quería, porque no se había puesto brassiere, pero él se la quitó en un segundo quedando con los pechos al aire y no le importó, lo tenía muy cerca y quería seguir así.

La verdad es que él le gustaba, Luca se acercó y viéndola a los ojos dijo−me gustas− la abrazó y la besó, movía sus manos por su espalda, ella notó su crecido pene, él metió sus manos bajo su falda, le bajó las pantaletas y acarició sus nalgas, suavemente sin dejar de besarla.

Se detuvo y viéndola a los ojos le dijo, −quisiera−…. Pero al notar que ella ya no sonreía prefirió callarse, −me imagino− dijo ella, que estás acostumbrado a hacer esto con cualquier empleada.

No podía creer lo que acababa de decir, le gustaba pero no quería que jugara con ella, estaba excitada y no pensaba claramente, tenía ganas de que la penetrara, lo miro a los ojos y le dijo empezabas a gustarme pero tú solo quieres esto y se quitó la falda para quedar desnuda frente a él.

Luca estaba desconcertado, estaba ofendida y se le ofrecía, trataba de entender pero estaba excitado, calmándose un poco dijo, si me permitieras acabar de hablar, yo solo quería decir que me gustas y quisiera que nos tratásemos, podría resultar algo bueno, además no es mi costumbre usar a las empleadas.

A Susy le dio pena haber pensado mal, trató de irse pero Luca la detuvo tomándola de la mano y la llevó fuera de la biblioteca, salieron por un ventanal que daba al jardín, a unos pasos estaba la alberca, sin soltarla él se desvistió y se metieron al agua.

Luca empezó a nadar y Susy hizo lo mismo, estaba realmente emocionada, estar ahí con un chico tan guapo y los dos desnudos, todo lo que faltaba era un poco de intimidad, pero ella no quería insinuarse, no otra vez, tendría que esperar a que el hiciera algo.

Después de un rato ella se acercó a la orilla, pero Luca no la dejó salir, −no te vayas− le dijo mientras la tomada de las caderas y la metía otra vez al agua, ella mencionó el trabajo, pero en realidad tenía miedo de enamorarse y de salir herida, él le prometió ayudarla a cambio de que se quedara un rato más y ella aceptó.

Al intentar nadar otra vez él la detuvo, se puso frente a ella y viéndola a los ojos la empezó a acariciar, los pechos las caderas, las nalgas, metió un pie entre los de ella y le separó las piernas, y muy despacio metió sus dedos en su zona íntima, solo para comprobar que estaba lista para recibir su pene, ambos estaban excitados, ella lo sabía bien, porque la erección le presionaba el vientre.

Él la empezó a besar y poniendo las manos sobre sus nalgas la levantó solo un poco, para permitir que su verga entrara, ella se dejó llevar por su deseo, con sus pechos presionando el de él empezó a sentir un orgasmo y se empezó a mover haciendo que el pene saliera y entrara, Luca supo lo que ella hacía y la dejo seguir, era como si ella tratara de que él se viniera, pero eso no iba a pasar, no antes de que ella disfrutara, la dejo actuar y………